Barack y Hillary, ¿un sólo corazón?

Según los republicanos, la elección de Hillary Clinton como uno de los miembros más fuertes del gobierno de Barack Obama significa el retorno al poder del círculo de Bill Clinton, ex presidente de EEUU y esposo de la ahora secretaria de Estado del país más poderoso del mundo.
La selección de Clinton es vista como un extraordinario gesto de buena voluntad después de un año durante el cual Clinton y Obama participaron en una reñida y prolongada contienda por lograr la candidatura demócrata.
Obama y Clinton se criticaron mutuamente en torno a los temas de política exterior durante su contienda electoral por la nominación demócrata.
Obama fustigó a la senadora Clinton por haber votado en favor de la autorización a la guerra en Irak y la ex primera dama criticó a Obama por considerarlo como carente de la experiencia necesaria para ser presidente.
Asimismo, también lo fustigó por haber dicho que se reuniría con dirigentes de países disidentes como Irak y Cuba sin antes establecer algunas condiciones.
Los Clinton en la Casa Blanca
No sólo es Hillary quien tiene un contacto
muy estrecho con el ex presidente, otros miembros
del futuro gabinete trabajaron codo a codo
con Bill Clinton.
Hace poco el asesor de Obama, David Axelrod, anunció que Timothy Geithner será el próximo secretario del Tesoro, y que Lawrence Summers, quien fuera encargado del Tesoro durante el gobierno de Clinton, estará al frente de la asesoría económica de la Casa Blanca.
Asimismo, Joshep Biden, vicepresidente, tendrá el control del lobby sobre la Casa Blanca; Rahm Emanuel, jefe de Gabinete, el control sobre el entorno de Obama; Timothy Geithner, secretario del Tesoro, control del lobby sobre el Sistema de la Reserva Federal, y Hillary Clinton, secretaria de Estado, control del lobby sobre la política exterior (el puesto de mayor visibilidad y prestigio del Gobierno, después del Presidente), todos ellos fueron piezas claves de la administración de Bill Clinton, por lo que sus nombramientos han causado rechazo en el ala republicana que no ve ninguna de las renovaciones ofrecidas por Barack Obama.
Según los especialistas, se van los “petroleros” y llegan los “bancarios”. El Complejo Militar Industrial cede espacio y ahora hegemoniza Wall Street, pero para los republicanos, el cambio ofrecido ha sido más propaganda de elecciones que otra cosa.
En un editorial, el diario The New York Post escribe frontalmente: “Felicitaciones a Hillary (y Bill) Clinton, que parecen haber ganado las elecciones presidenciales, a pesar de los resultados oficiales del 4 de noviembre”. Y mientras la prensa y los analistas conservadores destacan la composición “clintoniana” que va a tener el futuro gabinete de Obama, los otros medios que apoyaron la candidatura de Hillary (como es el caso de The Washington Post y The New York Times) mantienen silencio frente a las críticas republicanas.
Stephen Hess, un especialista de la Universidad George Washington en materia de transiciones presidenciales, opinó que Obama está actuando inteligentemente. “Es fácil deducir que esto va a ser una repetición de la administración Clinton, pero no hay manera de que esto suceda”, afirmó Hess, quien trabajó para el gobierno del presidente Dwight D. Eisenhower en los años 50. “Obama necesita una base de demócratas con experiencia en el gobierno federal”, agregó Hess.
Una difícil decisión
La elección final de Hillary como secretaria
de Estado no ha sido fácil para Obama, no sólo
porque durante el intenso proceso de primarias
sufrió críticas por su supuesta inexperiencia,
sino por la posible incompatibilidad con
Bill Clinton, que fuera presidente entre 1993 y
2001 y que está embarcado desde hace años en
una ambiciosa labor de filantropía a través de la
Fundación Clinton, que recaba millones de dólares
de donantes de todo el mundo, muchos de
ellos bajo el anonimato,
lo cual representa ya un
problema para Obama.
A ello hay que sumar las conferencias y actividades de asesoramiento que Bill Clinton realiza, por elevadas sumas de dinero, para otros gobiernos, algunos de los cuales Hillary tendría que visitar como jefa de la diplomacia estadounidense. Ante el nombramiento de su esposa en el puesto clave del gobierno, Bill Clinton ha aceptado revelar su lista de donantes, así como pedir autorización a la Casa Blanca antes de aceptar una conferencia o futuras donaciones.
Con este problema resuelto y dándole la secretaría de Estado a la ex primera dama, Obama resarce así a los 18 millones de personas que en las primarias mostraron su apoyo a Hillary y quedaron decepcionadas al comprobar que su candidata no formaba parte de la fórmula presidencial en la vicejefatura.
Los ladrillos del gobierno
El presidente electo está construyendo su
fuerte con sus viejos conocidos de Chicago y los
veteranos de la presidencia de Bill Clinton.
Los conocidos más leales y entrañables de Obama dominarán la Casa Blanca, mientras que los veteranos que ayudaron a Clinton a gobernar recibirán empleos vitales en todas las carteras de gobierno, aunque un poco más lejos de la Oficina Oval.
John Podesta, el ex secretario general de la Casa Blanca de Clinton, encabeza el equipo de transición. El representante por Illinois Rahm Emanuel, un ex alto consejero de Clinton, será el secretario general de la Casa Blanca de Obama. Otros ex integrantes del equipo de Clinton, como Eric Holder y Janet Napolitano, aparentemente serán designados en puestos en el gabinete.
También se baraja que Obama nombrará al gobernador del estado de Nuevo México, el político hispano Bill Richardson, como secretario de Comercio.
La estructura del gabinete hace pensar que Obama está suficientemente seguro de entregarle los puestos importantes a sus ex rivales cuya lealtad no está garantizada, una estrategia que han evitado muchos presidentes.
Sin embargo, la mayoría de los miembros del equipo de Obama que tendrán acceso al presidente todos los días serán sus viejos amigos y consejeros experimentados, de quienes se considera que no tienen ninguna ambición más allá del éxito de su nuevo jefe.
Por otra parte, “en Estados Unidos es el presidente quien está, en primera instancia, en el origen del cambio”, subraya David Rothkopf, autor de un libro sobre el Consejo de Seguridad Nacional. “Barack Obama encarna el cambio”, añade el autor, que destaca que Obama es “quien, en última instancia, decide sobre los poderes de cada uno”.
Algunos partidarios de Obama lo han elogiado por extenderle la mano a su antagonista más fuerte en las primarias demócratas, pero otros cuestionan por qué trabajaron tan duro para derrotar a Clinton si van a verla todos los días al lado del presidente. Para éste es más importante marcar la ruptura con el gobierno de George W. Bush y ha prometido, entre otras cosas, luchar contra el cambio climático y cerrar el centro de detención de Guantánamo. Para cumplir sus metas y contentar a su pueblo sabe que necesita a su lado gente capaz.